Desafíos y reflexiones sobre la Ética empresarial

De un tiempo a la fecha, nos hemos enterado por la prensa de numerosos casos de fraude y conductas antiéticas a nivel nacional e internacional, transversal a todo tipo de organización y nivel educacional. Situación que se percibe en alza y sin un remedio al respecto. Se estima que el 2018 se generaron 2.6901 casos de fraudes en 125 países analizados, los que generan más de 7.000 MM USD anuales en pérdidas para los afectados. Por otro lado, el 70% de estos fraudes es perpetuado por cargos de niveles gerenciales incluyendo a sus propios dueños, y el 27% por empleados. El 82% es realizado por hombres y sólo el 18% por mujeres. El fraude no discrimina por tipo de organización, dado que son cometidos por instituciones privadas (42%), públicas (29%), gobiernos (16%) y ONG’s (9%) Por último, el 61% ha sido perpetuado por personas que al menos tienen grado universitario.

¿Qué falta entonces para cambiar esta tendencia? ¿Un Mayor número de legislaciones y sanciones? ¿Aumentar la capacidad de control, procedimientos y manuales de éticas en las empresas?, ¿Más cursos de capacitación? A mi juicio, todo lo anterior ya se ha venido haciendo, pero no apuntan al problema de fondo, sino más bien, son elementos paliativos que tratan de corregir una conducta que sigue patrones culturales que nosotros mismos aprobamos por medio de la moral no valórica. Profundicemos un poco más sobre esto, que es en donde yo creo que radica el problema.

EL DILEMA ÉTICO

La ética implica la reflexión de la moralidad en base a los principios de conducta de un individuo (Velásquez, 2000) Es decir, la decisión de mi actuar moral frente a una situación determinada, habiendo sido previamente reflexionada en base a mis principios y, evaluando su impacto potencial en mí y en los terceros involucrados. El resultado de ese actuar responderá a si es o no ético, dentro del contexto social y legal en que nos encontremos. Cuando uno lee esta definición con detención y la contrastamos con los hechos mencionados, podríamos plantear la hipótesis de que estamos obviando la reflexión de nuestros valores e impactos de nuestras decisiones y conductas, y pasamos del pensamiento al actuar rápidamente.

La reflexión moral implica un balance entre la moral valórica (ejemplo: cuidar al prójimo) y la no valórica (ejemplo: mantener mi estatus, mi prestigio, un liderazgo en el mercado, una cierta rentabilidad) (Velásquez, 2000), que entra en conflicto con mis propios principios y creencias.

LA FÓRMULA MÁGICA: PENSAMIENTO EXPERIENCIA Y CONSCIENCIA ÉTICA

En mi actuar moral surge un ámbito experiencial que conecta mi decidir (pensamiento) con el mundo (lo externo), generando un impacto al cual puedo ser, o no ser sensible. Este ciclo se va repitiendo una y otra vez en nuestras decisiones, quedándonos sin profundizar, ni evolucionar, es decir, careciendo de consciencia sobre el efecto de nuestros actos.

Por ende, propongo la siguiente fórmula mágica que toma la definición de conocimiento ético del libro Homo Deus de Harari, que destaco en cursiva.

Consciencia Ética = (Experiencia) x (sensibilidad) x (consciencia)

La fórmula propuesta sobre conciencia ética incrementa el saber ético que vamos formando con los años, a través de la consciencia. En la medida que aumenta el nivel de consciencia que tengo sobre mis experiencias y la forma en que éstas influyen sobre mí y en terceros involucrados aumentan las probabilidades de actuar correctamente. Esto porque estoy consciente de las sensibilidades, es decir, sensaciones, emociones y pensamientos, que produce mi actuar y me estimula a repetir actos que son positivos para mí y para el resto. Por el contrario, si mis actos generan impactos negativos y no soy consciente de aquello, entonces entraría en el ciclo incorrecto.

Para abordar la conciencia organizacional en las empresas podemos referirnos al modelo planteado en el libro la Empresa Consciente de Fredy Kofman, en el cual se habla de 3 factores claves Liderazgo consciente, cultura consciente y motivación individual. El liderazgo consciente debe utilizar herramientas de inteligencia emocional y de motivación individual intrínsecas y gestionar fuertemente la cultura, los valores corporativos y la motivación organizacional.

HAY ESPERANZAS Y VIENTOS DE CAMBIO

La mayor consciencia empresarial la podemos ver reflejada en nuevos paradigmas y modelos organizacionales conscientes, tales como Empresas B, la Economía del Bien Común, la Teoría Teal, la sustentabilidad empresarial, el valor compartido, que decretan, institucionalizan, miden y controlan su actuar ético hacia ellos mismos y la sociedad. Estos modelos apuestan a un equilibrio entre las dimensiones de rentabilidad económica, necesidades sociales y ambientales, lo que conocemos como estrategias de triple impacto.

Por último, el trabajo de la ética empresarial se debe desarrollar en todos los niveles de la organización, en especial en sus líderes, lo cual se debería practicar y reflexionar a diario para que viva en la cultura de la organización. Resulta insuficiente que los códigos de conducta y principios muy bien redactados, queden en declaraciones, en las auditorías y evaluaciones de desempeño, y no se pongan en práctica.

  1. Reporte de abuso y fraude de la 2018 GLOBAL STUDY ON OCCUPATIONAL FRAUD AND ABUSE que realiza la ACFE (Association of Certified Fraud Examiners) con 2.690 casos de fraudes analizados, realizado en 125 países en el mundo, nos muestran ↩︎

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