La nueva ventaja competitiva del siglo XXI
La agilidad sin duda que está de moda. La oferta de contenidos, cursos, certificaciones es infinita, sumado a la diversidad de frameworks o marcos de trabajo que son muy apetecidos por las organizaciones. Luego de analizar estudios, tener conversaciones con líderes organizacionales y consultores, y haber observado en la práctica la implementación de la agilidad, llegué a la conclusión que no hay una sola agilidad, sino que dependerá de las características de tu mercado y de tu organización. Los frameworks que hoy existen son herramientas que te ayudarán a mejorar tus capacidades adaptativas para diferenciarte en la entrega de valor a tus clientes, de forma alineada, con equipos motivados, empoderados e innovadores.
El hecho que tu organización cuente con equipos SCRUM no implica, ni garantiza que sean una organización Ágil”. La agilidad es mucho, pero mucho más que instalar frameworks ágiles como SCRUM, Design Thinking, OKR, Kanban, Management 3.0, Lean Start Up, entre otros.

La Agilidad bien conceptualizada, es a mi juicio, la nueva ventaja competitiva del siglo XXI. Hoy la cuarta revolución industrial ha cambiado por completo la forma de competir en el mercado. Puedes haber invertido en activos físicos durante los últimos 30 años, como en el caso del retail buscando una escala que luego te permite tener poder comprador, pero llega la disrupción (modelos digitales del tipo Marketplace) y ese activo ahora se convierte en una debilidad si es que no lo reconviertes dentro de tu modelo de negocios.
Pero ¿qué es ser una organización ágil?
Para la Agilidad organizacional es esencia “la capacidad de crear valor, adaptándose a los ambientes de turbulencia, con el cliente y el colaborador en el centro del negocio, de forma tal, que te permitan desarrollar un modelo de negocio atractivo, exponencial y sostenible”.
Acá les comparto mi propuesta de 6 valores ágiles que surgen desde la práctica, el estudio y las bases del manifiesto ágil.

Retorno de la inversión: este valor apunta a interiorizar en la gestión ágil la medición de impacto en lo que estamos desarrollando. La metodología OKR es clave como marco de trabajo para establecer objetivos e indicadores de resultados. Este retorno se puede medir no sólo desde una mirada financiera sobre los activos, como tradicionalmente se hace, sino que determinar como una medida de satisfacción de clientes, de posicionamiento de mercado, de eficiencia de procesos, entre otros.
Resultados fiables/clientes: en la medida que estemos trabajando estrechamente con nuestra base de clientes todas nuestras iniciativas de mejora, mayor fiabilidad tendrán nuestros resultados esperados.
Gestión de la incertidumbre: otro eje principal de las organizaciones ágiles es la capacidad de gestionar la incertidumbre. Los procesos de I+D+i ya sean abiertos y/o cerrados aportan adaptabilidad estratégica a la compañía. Los Monitoreos de mercado y entorno, desarrollo de alianzas estratégicas, también forman parte de la forma de estar mejor preparados para construir el futuro, más que para reaccionar ante los tsunamis que se nos avecinan.
Innovación basada en personas: Tal y como dice Spotify en su misión “desbloquear el potencial de la creatividad humana” es clave en el desarrollo de cualquier organización. La base de la innovación está en las personas. Las tendencias actuales de muchas formas de motivar la creatividad en las organizaciones hablan de esta nueva fuerza motriz organizacional. Procesos de Lean Inception te podrían facilitar el trabajo de innovación de equipos en tu organización. Lo anterior se complementa con metodologías ágiles de gestión del cambio que aceleran los procesos de adopción de nuevas prácticas de las personas.
Accountabilty Grupal: el individuo ya deja de ser la unidad mínima de trabajo en las organizaciones y pasa a ser el equipo de trabajo. EL trabajo en equipo fomenta el alineamiento de personas para lograr un objetivo, y se convierte en la base de la movilización de la organización. Los equipos dentro de sus límites de acción son libres de realizar las iniciativas que consideren necesarias para lograr sus objetivos. Esto permite que se empoderen y se hagan responsables de sus compromisos.
Eficiencia a través de la práctica: es clave en el agilismo poder equivocarse rápido para así aprender más rápido aún. Poner en práctica tempranamente las ideas de mejora ayuda a los equipos a identificar cuanto valor potencial hay en lo que están intentando lograr. Esto permite que si la idea no avanza correctamente la pérdida sea controlada, y el aprendizaje obtenido, permita iterar de forma eficiente cada nuevo intento.
La Agilidad es una decisión estratégica y no operativa. Cuando analizas el caso de Spotify te das cuenta de que la moda, deja de ser moda y se transforma en una cultura de trabajo que evoluciona día a día. Rompiendo los paradigmas ágiles y generando nuevas versiones y mejoradas de la misma filosofía. Les dejo un link sobre una charla que realicé sobre el caso de Spotify (https://sempersity.com/charla-entornos-de-trabajo-agiles/).
En este mismo caso uno podría decir, desde la mirada tradicional, que las ventajas de Spotify son su plataforma tecnológica, la amplia oferta de música y podcast, las licencias de transmisión con músicos independientes y acuerdos con casas discográficas, pero a mi juicio todo lo anterior ha surgido gracias a llevar la práctica de la agilidad a su estado más elevado. Esto implica la orquestación de equipos, que comparten una visión estratégica y que utilizan frameworks ágiles con el fin de posibilitar la creación y evolución de un modelo de negocio orientado y co-creado con el cliente. Con lo cual buscan lograr su misión que es desbloquear el potencial de la creatividad humana.
Un estudio realizado por certifprof el 2020 a 80.000 profesionales “agile adoption report” nos señala aspectos muy relevantes sobre cómo está avanzando la agilidad en el mundo:
- 66% de la muestra indica que Scrum es el marco de trabajo que más se relaciona con él.
- El 49% de la muestra indica que no llevan más de 2 años practicando agilidad.
- El área de mayor uso de agilidad distinta de TI es operaciones con sólo el 26% de la muestra, le sigue RRHH con el 14%, Marketing con el 11% y ventas con el 9%
- El 66% de la muestra desconoce marcos de trabajo para escalar la agilidad en su organización.
Todo lo anterior nos indica que aún falta mucho trabajo por delante.
Por último, hay que indicar que implementar la Agilidad no es trivial. En el mismo reporte se indica que los principales problemas son:
- 34% resistencia al cambio
- 29% la cultura organizacional desalineado con los valores ágiles, falta de capacitación e inadecuado liderazgo del proceso.
Para llevar adelante una implementación de agilidad en organizaciones que no son ágiles les dejo las siguientes recomendaciones, que surgen desde una concepción de una gestión ágil del cambio.
- Lo primero es responderse ¿por qué quiero ser ágil como organización?, más allá de la moda actual.
- Contar con el apoyo del directorio y la alta gerencia, sino el proceso se tornará 10 veces más difícil con riesgo de no llegar a buen puerto.
- Definir ¿qué quiero lograr con la agilidad?
- Determinar ¿cuál es la hoja de ruta de la agilidad organizacional?
- Diagnosticar ¿cuál es la línea de base para esa hoja de ruta?
- Co diseñar ¿cuál es la estrategia de gestión del cambio que acompañará el proceso?
- Y siempre en todo el proceso ir iterando, midiendo, aprendiendo y mejorando en las iniciativas de cambio hacia la agilidad que se vayan co diseñando con equipos y líderes de la organización.


